DEL MERIDIES AL SEPTEMTRIUM EN BUSCA DE AVES MARINAS

Salimos antes de que las primeras luces del día comenzaran a clarear una noche limpia y estrellada, dejando atrás el punto situado más al Sur de la Península Ibérica. Tarifa, famosa por sus dos orillas, por sus dos mares, por sus playas y por ser uno de los principales lugares de paso en la migración de las aves rapaces y otras planeadoras.


Nuestro destino, a unos 1200 km por carretera, el punto más al norte de esta misma Península. Vestida siempre de verde, la Estaca de Bares. Un lugar que igualmente separa dos mares, igualmente famoso por sus costas y uno de los mejores lugares de Europa para la observación de la migración de las aves marinas.


Dos lugares muy distantes, con ciertas semejanzas a pesar de ser muy diferentes, y un viaje con una significancia algo especial...

El motivo principal que nos llevó a recorrer el país de punta a punta fue una vez más la observación de aves. En este caso la migración de las aves marinas, pues en Estaca de Bares encontramos un sitio privilegiado para dicha actividad. Y gracias a las aves, pude reencontrarme con una tierra a la que hace ya tiempo estuve muy unido, y a la que por unas cosas u otras, llevaba años sin volver.

 

No me quiero extender demasiado en los pormenores del viaje, así que mejor que hablen las imágenes.

 

  • ESTACIÓN ORNITOLÓGICA DE ESTACA DE BARES

Bajo la luna llena. La Estación ornitológica de Estaca de Bares es una pequeña construcción junto a la costa habilitada como observatorio y alojamiento para aquellas personas que deseen ir a disfrutar de la migración de las marinas.

Vistas desde el observatorio con luna llena. El entorno de la estación ornitológica es sin duda privilegiado.

  • ESTACA DE BARES

Atardecer sobre el cabo.  La punta de Estaca de Bares es el punto situado más al norte de la Península Ibérica, y desde él se pueden disfrutar unas vistas espectaculares.

Luna llena de agosto. La suerte quiso que el único día despejado que disfrutamos coincidiera con la luna llena de agosto, la más grande del año.

  • DE LAS AVES

Patiamarilla. Nuestro primer día fue muy bueno por la diversidad de especies observadas (alcatraces, charranes, zarapitos, 4 sp de págalos, 5 sp de pardelas, 1 Gaviota de Sabine, 1 Faralopo picogrueso...), sin embargo las especies pasan a una distancia considerable de la costa, por lo que es difícil fotografiarlas bien. Aún así, siempre hay alguien dispuesto a dejarse fotografiar. Gaviota patiamarilla frente al observatorio.

A falta de Bonaparte... En el puerto de Cariño (Ría de Ortigueira) se viene observando en los últimos inviernos una Gaviota de Bonaparte Larus philadelphia. Se trata de una especie originaria de Norteamérica que por avatares del destino recaló en las costas europeas y pasa sus inviernos en esta ría. Fuimos a verla pero no llevaba la cámara encima, y cuando volvimos para intentar fotografiarla ya había marchado, por lo que hubo que "conformarse" con fotografiar algunas gaviotas reidoras.

Migrantes. Tras un primer día bueno de migración, el viento cambió y el tiempo con él. Llegaron las nubes, la niebla, la lluvia y desapareció prácticamente el paso de marinas. Sin embargo, se produjo una más que interesante entrada de pequeños migrantes y disfrutamos mucho observando gran cantidad de collalbas, tarabillas norteñas, algún torcecuellos, o este Escribano hortelano Emberiza hortulana de la foto, entre otros.

  • EXPLORANDO LA ZONA

Ría de Foz. Una vez cambió el tiempo, la visibilidad en el mar empeoró enormemente, por lo que nos dedicamos a explorar los alrededores, descubriendo rincones de gran belleza, como este junto a la Ría de Foz (Lugo).

Ruinas en San Cibrao. También en la costa lucense, está San Cibrao, donde se pueden observar las ruinas de lo que parece fue un pequeño fortín junto a la playa, quedando prácticamente rodeadas por el agua al subir la marea.

Percebeiro. Poco más que decir, que no diga la propia foto. Sobrecoge ver como se juegan la vida en cada embestida del mar.

Cabo Ortegal. Las vistas que se aprecian desde el faro de Cabo Ortegal son verdaderamente espectaculares. Al este Cariño y Estaca de Bares, y al oeste, los acantilados más altos de la Europa continental, con los 613 m sobre el mar de Vixía Herbeira, coronando estas tremendas formaciones.

Desde arriba. Si las vistas de los acantilados desde el faro de Cabo Ortegal son impresionantes, las que se obtienen al estar sobre estos no lo son menos. Un manto verde espectacular salpicado de los brezos en flor completan una estampa casi idílica. Y digo casi, porque allí también tienen parques eólicos por todas partes.

En definitiva, han sido unos pocos días pero muy intensos. Podría poner alguna foto más y hablaros de más sitios, pero si por hablar de aquello que merece la pena ver, visitar o conocer de esta zona de Galicia se tratara, quizás nosfaltarían líneas para abarcarlo todo.


Eso sí, no quisiera despedirme sin animaros a visitar la zona y perderos por sus rincones. A disfrutar de sus paisajes y su gastronomía. Y aún menos sin dar gracias a los compañeros de viaje J.A. Sarry y Antonio García "Godello" por los buenos ratos, y a nuestros anfitriones A. Sandoval, Toñito y demás "paxareiros galegos" por su hospitalidad, la información dada, y por esa Salamandra rabilarga, una auténtica joya en miniatura.




Escribir comentario

Comentarios: 0